En un mundo que apuesta a un futuro dirigido por Big Data, Algoritmos y Data Mining vemos como la medicina, las comunicaciones, el mundo financiero, etc. han tomado acción al respecto, sin embargo parece ser que el sector educativo se ha quedado atrás.

En la ciencia de datos frecuentemente utilizamos el término Caja Negra para referirnos a la complejidad de los algoritmos que llega a tal nivel que los expertos muchas veces son incapaces de descifrar por qué los modelos llegan a ciertas conclusiones. En este caso, aprovechamos el poder que entregan los datos y la capacidad de los algoritmos aceptando un cierto nivel de incertidumbre con el fin de encontrar soluciones superiores que finalmente garanticen un control mayor de los procesos involucrados.

El ámbito de la educación hoy día de cierta manera se parece a estas Cajas Negras. Las instituciones de educación son estructuras complejas al igual que los algoritmos en los que numerosos procesos fragmentados trabajan con el objetivo de encontrar la forma de educar a los estudiantes de la mejor manera posible. Existen tantos procesos que finalmente no se logra descifrar por qué ciertas cosas ocurren (por ejemplo qué pieza produjo el aumento o la reducción de las matrículas, insatisfacción de los estudiantes de una carrera, titulación tardía).

La pluralidad de sus formaciones conlleva también una pluralidad de metodologías que se aplican.

Mientras en la ciencia de datos podemos confiar en que los algoritmos dentro del desorden logren obtener el control y optimizar. En el ámbito de la educación no podemos darnos el lujo de confiar en que mágicamente todos los procesos encajen en función de crear control y un resultado óptimo. La pérdida de control se origina en la diversidad de los procesos y de los profesionales involucrados en el proceso de Educación. En las instituciones trabajan tomadores de decisión, educadores, analistas, coordinadores etc. La pluralidad de sus formaciones conlleva también una pluralidad de metodologías que se aplican. Mientras se puede evaluar sin problemas a cada uno de los actores adaptándose a los estándares de su campo, se convierte en una misión imposible tratar de analizar la suma de cada una de de
estas piezas ya que no existe un estándar de medición.

Por ejemplo, en el caso del acompañamiento estudiantil participan jefes de carrera, coordinadores, psicólogos, sociólogos y cada uno de ellos tiene su propia forma de interactuar con los estudiantes y de dejar rastros de lo realizado. Algunos registran sus acciones en fichas de papel, otros construyen planillas en Excel y otros redactan informes en Word. Al no contar con formatos estandarizados los resultados de los procesos se van perdiendo mientras más se alejan de su autor y se pierde la oportunidad de poder evaluar el proceso (de acompañamiento) en su completitud.

La sistematización y centralización de la información es una necesidad esencial de las instituciones de educación en función de poder tener control de la calidad de los procesos. Conocer y poder analizar la información de los procesos permite que estos dejen de ser una Caja Negra incontrolable. El control significa progreso y poder comenzar a enfocarse en preguntas más estratégicas y no solamente en la sobrevivencia.

Dejemos las Cajas Negras a los investigadores y cientistas de datos, y convirtamos los procesos de educación en algo transparente y abierto al perfeccionamiento. En el siguiente artículo hablaremos más sobre posibles estrategias para simplificar los procesos y ahondaremos en la sistematización…
Algo más de cajas negras acá

Franziska es Consultora de Analytics en Foris AI. Experta en consultoria de procesos y la integración de soluciones de Data Mining para la deserción en la educación superior.