Para resolver problemas tan complejos es necesario buscar inspiración en la Inteligencia Artificial. Felipe Meneses, CEO de Foris.

En los últimos años, hemos sido testigos de una evolución acelerada del sistema educativo con la incorporación de las Tecnologías de Información y Comunicación; hoy se habla de transformación digital en las universidades.

Las nuevas tecnologías y más específicamente la Inteligencia Artificial (IA), además de estar vinculada con los procesos de aprendizaje dentro del aula, también ayuda a la atención de las necesidades de alumnos y docentes, automatizando los procesos de las instituciones e incentivando la evolución de sus servicios.

Sin embargo, aún falta mucho en materia de modernización, sobre todo cuando de planificación académica se trata, pues diseñar una malla curricular o distribuir los espacios de trabajo de manera eficiente para un nuevo curso puede ser un verdadero dilema que muchas veces se hace con lápiz, papel o excel, aun en grandes casas de estudios, donde apenas se comienzan a digitalizar procesos.

Dilemas para planificar y coordinar

La planificación es la mejor herramienta para optimizar los recursos disponibles y asegurar la viabilidad de las universidades, facilitando la recolección de datos, la evaluación de procesos y otros aspectos que la acreditación requiere. Sin embargo, éstas pueden verse inmersas en grandes dificultades al planificar y coordinar cada área de la universidad, debido a la amplia cantidad de variables a considerar para conseguir los resultados planteados.

Hacerlo de manera adecuada y optimizada es el mayor reto para las universidades que hoy quieren alcanzar sus objetivos: entregar el mejor servicio al alumnado y a la comunidad en general para convertirse en instituciones de referencia.

Cuando hablamos de educación típicamente se hace foco en lo que sucede dentro del aula, en la transferencia de conocimiento, el aprendizaje o los métodos de evaluación, pero para que esto ocurra hay un proceso de planificación previa que –en muchos casos- se realiza de forma manual.

Planificar las actividades académicas, implica la ardua labor de verificar las cargas de trabajo de profesores y alumnos o la disponibilidad de espacios y recursos requeridos para facilitar el proceso de aprendizaje; lo que convierte a la planificación horaria en uno de los mayores retos que enfrentan.

¿Pueden imaginar toda la información que tiene en la mente la persona encargada de organizar toda esta dinámica, recursos y lugares? Podrían llegar a ser miles de datos o variables a considerar, por lo que es normal que el nivel de error sea alto. Ya sabemos por qué cada nuevo semestre en la Universidad, la primera semana -al menos- un aula no coincide. Y esto es solo un indicio -visible- de mucho de lo que puede suceder.

La IA puede hacer simple una tarea tan compleja como ésta, permitiendo a las instituciones de educación superior optimizar sus recursos, talentos para aportar eficiencia a la gestión y mejorar la experiencia de quienes hacen vida dentro de la universidad.

Algoritmos bio-inspirados generan múltiples soluciones

Los algoritmos bio-inspirados consisten en imitar el comportamiento de sistemas biológicos y de la naturaleza que lleva miles de años en evolución para desarrollar nuevas tecnologías.

La intención es modelar y crear múltiples soluciones a un problema -resumidas a un par de horas de simulación- para mejorar procesos como la planificación y permitir a quienes trabajan en estas áreas identificar y resolver problemas, así como tomar las mejores decisiones.

Hoy las universidades pueden gestionar de una manera más eficaz sus actividades académicas, formación educativa, infraestructura y talento, con soluciones tecnológicas basadas en Inteligencia Artificial, aumentando la eficiencia en la gestión.

Zheily es experta en marketing digital y gestión de contenidos en Foris AI.

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